sábado, 27 de febrero de 2010

elemental

Por si no fueran pocos los problemas que ya tenemos, luchando unos contra otros por excusas (que no razones) que ni siquiera pueden tocar los que las argumentan, ahora la tierra se revela cruel como ella sola.
En este contexto, quiero rendir homenaje en este post a una iniciativa que me inspiró y motivó (junto con otras mil razones) a perseguir lo que ahora estoy haciendo. Un placer escucharle en su día y tremenda admiración por Alejandro Aravena (en aquel momento me deseó suerte!) que saltó de Harvard al housing para los que más lo necesitan en Santiago de Chile, y que más que nunca hoy se repite. Cómo hacer arquitectura para las personas, no para los arquitectos.

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